Investigadores del CEIGRAM han realizado el estudio encagado por el Parlamento Europeo titulado “Research for Agri Comitee-State of play of risk mangement tools implemented by member states during the period 2014-2020: National and european framework” cuyo propósito es revisar las normas de aplicación adoptadas por los Estados miembros en lo que respecta a las disposiciones de gestión de riesgos del Reglamento (UE) nº 1305/2013, que se presentaron a la Comisión en 2014.

En concreto se trata de: desarrollar una visión general de la situación actual de la gestión de riesgos en el periodo 2014/2020 dentro los programas de desarrollo rural presentados por los Estados miembros (o las regiones); examinar las similitudes y diferencias en las herramientas de gestión de riesgos aplicadas con el fin de obtener una mejor comprensión de su alcance, su diseño, sus límites y su eficiencia potencial; sugerir futuros desarrollos de la PAC relacionados con la gestión de riesgos con el fin de tratar de forma más eficazmente la incertidumbre de ingresos y la volatilidad del mercado.

Los coordinadores del estudio Isabel Bardají, Catedrática de Economía y Política Agraria,  y Alberto Garrido, Catedrático de Economía agraria y Recursos Naturales de la Universidad Politécnica de Madrid, destacan la importancia de los riesgos agrarios y medioambientales como una cuestión básica para el sector agroalimentario del futuro.

El cambio climático y el calentamiento global están produciendo un aumento de la frecuencia de sucesos extremos que afectan a los cultivos y al ganado. Los controles fronterizos no pueden evitar la entrada de virus y agentes patógenos, y la propagación de plagas y enfermedades, que ante el aumento de los intercambios se traducen en un aumento de los riesgos sanitarios. Finalmente, los precios de las materias primas cada vez son más volátiles,y ante el desmantelamiento de las políticas intervencionistas de los mercados interiores, repercute en los precios percibidos o pagados por los agricultores, con efectos negativos en las rentas. En definitiva, mayores riesgos de producción y de mercado que afectan a la viabilidad del sector”.

En este contexto, las políticas agrarias están respondiendo de diferentes formas, pero en todos Capturalos casos está aumentando el apoyo a los instrumentos de gestión de riesgos, ya sean fondos mutuales o seguros, que permitan transferir el riesgo a un tercero mediante el pago de una prima. Este apoyo puede ser importante, como es el caso de Estados Unidos, donde los seguros de producción y de ingresos han adquirido un protagonismo significativo en la última Ley Agraria, o el caso de la UE, donde de forma más tímida en la última reforma de la PAC, se ha introducido la posibilidad de apoyar estos instrumentos.

De ahora en adelante, la PAC tiene que hacer una apuesta decisiva por el apoyo a la implementación de instrumentos de gestión de riesgos. Hasta ahora no ha existido un marco común de apoyo a estos instrumentos en la UE, y los sistemas varían mucho entre los distintos estados miembros, desde modelos en los que prima el apoyo a los seguros agrarios, como es el caso de España, hasta otros en los que el grueso del apoyo está basado en ayudas directas tras el siniestro. Destinando un presupuesto significativo a medidas de gestión de riesgos y de crisis, sin poder hablar de un sistema común europeo de gestión de riesgos.

Es por ello que cada Estado miembro desarrolla políticas que se adaptan a sus necesidades y características y a las posibilidades financieras que brinda la UE, bien a través de la PAC o bien a través de ayudas públicas que proceden del gobierno central, que deben ser autorizadas por la Comisión Europea. En esta situación, es evidente que cualquier reforma del marco actual debe permitir el mantenimiento de los sistemas existentes, algunos de ellos muy exitosos y útiles para el sector.

Estas ayudas van a jugar un papel fundamental, particularmente en España, donde el sistema de seguros agrarios está muy desarrollado y los agricultores y ganaderos están muy familiarizados con este instrumento. Gracias a la experiencia acumulada, España puede aportar mucho a la implementación de estos sistemas en la UE.

Por otra parte, hay que avanzar en proporcionar nuevas coberturas, particularmente en los seguros de ingresos y de rentas, haciéndolos compatibles con los actuales seguros de cosechas. Esto va a implicar la realización de numerosos estudios y proyectos piloto. Hay muchos aspectos que necesitan ser correctamente valorados, como la evaluación de pérdidas de ingresos o rentas o los métodos de control, para evitar conductas oportunistas.

En este contexto la Unión Europea está trabajando en el análisis de la viabilidad y de las posibilidades de fortalecer el apoyo a los instrumentos de gestión de riesgos. Las experiencias de los Estados miembros, tanto en el período 2006-2013 como en el 2014-2020, revelan una gran heterogeneidad de enfoques y políticas para prevenir y compensar los riesgos climáticos, productivos y sanitarios, tanto en agricultura como en ganadería. Esto quiere decir que cualquier propuesta de la Comisión debe ser construida sobre la base de no socavar lo que ya funciona en cada Estado, aportando modalidades de apoyo que permitan al tiempo homogeneizar los criterios técnicos de los instrumentos objeto de financiación con fondos comunitarios. A estos criterios técnicos se suman las restricciones de la Organización Mundial del Comercio. Probablemente, durante el verano o a principios del otoño la Comisión habrá terminado ya sus estudios y podrá perfilar las líneas generales de algunas propuestas

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