Mª Inés Mínguez es actualmente catedrática de Agronomía y Ecología de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM),  fue directora y actualmente subdirectora del CEIGRAM. Ha trabajado en la Comisión Europea como scientific officer en el servicio de Cooperación Científica Internacional.

CEIGRAM.- ¿En qué consiste la Intensificación sostenible de los sistemas de producción agraria?

 

I.M.- El término se refiere a la mejora simultánea en el manejo y gestión de la productividad y del ambiente, o bien sin comprometer el ambiente, no existe una definición específica. Es una aspiración y no pretende establecer una hoja de ruta común sino que cada sistema de cultivo, explotación y cada territorio deberá establecer la suya. La intensificación no necesariamente se refiere a toda la producción, puede referirse a un cultivo o a un único producto, y puede también referirse al incremento por hectárea en la producción de un servicio ecosistémico.

 

CEIGRAM.- En este sentido. ¿Es consciente el sector agrario de la importancia de hacer un uso eficiente de los recursos? ¿Qué actuaciones se llevan a cabo para este fin?

 

I.M.- El sector agrario es consciente de la importancia de incrementar el uso eficiente de los
recursos sin embargo en muchos casos hemos apoyado una utilización reduccionista de estos indicadores. La eficiencia es uno de los muchos indicadores de sostenibilidad, pero no el único. La mejora en la eficiencia de los sistemas de riego, por ejemplo, ha conllevado un incremento en el uso de energía que representa mayores costes de electricidad y mayores emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de ese mayor uso de energía.  Otra cuestión es la necesidad de incorporar al uso de recursos el enfoque territorial. Continuando con el ejemplo el agua, el uso de aguas subterráneas debe ser controlado territorialmente. Un uso eficiente del agua subterránea en unas parcelas de regadío o en invernaderos puede afectar negativamente a la sostenibilidad de las explotaciones en toda una cuenca  si este acuífero no se recarga o se saliniza. No es por lo tanto suficiente el estudio de eficiencias del uso de recursos a nivel de parcela o de explotación, se deben introducir estudios a nivel del territorio.

 

CEIGRAM.- ¿Cuáles son las principales prácticas que se deben desarrollar para la mejora de la gestión de los cultivos?

 

I.M.- Las “buenas prácticas agrícolas” incluyen la monitorización de los cultivos, la agricultura de conservación, los sistemas integrados de plagas y enfermedades, la aplicación de una agricultura de precisión y de una agricultura que responde a las previsiones meteorológicas (lo que se denomina ahora “agricultura climáticamente inteligente”). Cada explotación debería tener en cuentas estas consideraciones y aplicar lo que sea económicamente y agronómicamente factible. Cada sistema de producción en un territorio determinado tiene estrategias de producción y de mercado que luego ajusta con tácticas de manejo. Las tecnologías están desarrolladas, el tiempo necesario para dominarlas y los costes asociados pueden retrasar su utilización. Tampoco aquí se deben dar pautas generales.

 

CEIGRAM.- La variabilidad climática representa un reto al cual hay que adaptarse, y la mitigación de estas amenazas es uno de los objetivos fundamentales de la gestión del riesgo ¿Qué medidas se están tomado para hacer frente a ello?

 

I.M.- La variabilidad climática siempre ha existido, en particular en el área mediterránea y es debida a varios componentes. El Niño es el fenómeno que lidera la variabilidad interanual en la temperatura de la superficie del mar (SST) y su impacto es global (es un fenómeno de alta frecuencia). La variabilidad multidecadal natural del océano (baja Frecuencia) es responsable del componente lento de variación de la atmósfera, pero también modula la variabilidad interanual (alta frecuencia), mostrando una interacción entre fluctuaciones de alta y baja frecuencia a las que ahora se suman las tendencias del calentamiento global.

La posibilidad de predecir qué tipo de año y estación se espera podría ser muy útil para ajustar la selección de cultivos anuales y variedades, del programa de fertilizantes o fitosanitarios, y de los riegos de apoyo. Se están estudiando y mejorando estas predicciones estacionales en la Península Ibérica pero son complejas. En paralelo, la gestión de riesgos y los seguros son y serán un pilar para la resiliencia de las explotaciones agrarias en estos nuevos escenarios de variabilidad climática.

 

CEIGRAM.- ¿Qué factores deben considerarse para disminuir la brecha de rendimientos de los principales cultivos en España?

 

I.M.- La existencia de brechas de rendimientos no es de por sí algo negativo. Existen varias brechas de rendimiento y una de ellas toma como referencia el rendimiento teórico posible (rendimiento potencial) en una zona con una especie y variedad. Se puede decir que indica el potencial genético de esa variedad. En el norte de Europa (Dinamarca, Norte de Alemania) donde la brecha del rendimiento del trigo es muy pequeña, es decir que el rendimiento del agricultor de 12 t/ha está próximo al potencial. Cualquier incremento de los rendimientos de trigo sería ineficiente respecto al uso de recursos y además costoso. Actualmente se intenta obtener variedades con techos potenciales más elevados o bien se buscan otros cultivos que puedan aumentar la productividad por superficie, si tienen una brecha mayor.

Una brecha de rendimiento interesante es la existente en una misma zona entre los rendimientos obtenidos por los agricultores en secano y los rendimientos teóricamente alcanzables. Las brechas suelen ser elevadas y por lo tanto a través del manejo y gestión de cultivos se podrían obtener mayores rendimientos sin incrementar los insumos.

Se está realizando un atlas mundial de brechas de rendimiento para establecer las regiones y comarcas del mundo (www.yieldgap.org) en las que la intensificación sostenible sería posible. Está claro que las regiones de África son un objetivo prioritario en estos estudios.

En el CEIGRAM trabajamos en las cuestiones tratadas aquí. La colaboración entre expertos de diferentes aéreas es imprescindible. Un caso reciente es una Tesis Doctoral dirigida por profesores del CEIGRAM en la que se aborda la utilización de las brechas de rendimiento para contrastar los sistemas de seguros en cereales de invierno, aplicando este concepto a los rendimientos esperados, los asegurables y los obtenidos por los agricultores.