Alberto Garrido es Catedrático de Economía y Política Agraria de la Universidad Politécnica de Madrid y Vicerrector de Calidad y Eficiencia de la UPM, Doctor Ingeniero Agrónomo por la UPM y Máster por la Universidad de California. Fue Director del Centro de Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM), y actualmente es Director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín.


 

CEIGRAM.-  Nuestro país cuenta con una larga experiencia en cuanto a la gestión de riesgos y seguros agrarios ¿Cómo puede contribuir nuestra experiencia en este campo a terceros países?

Alberto Garrido.-  Creo que lo más valioso es el conocimiento que aportan 30 años de experiencia desarrollando la política, y ampliando constantemente las producciones y los riesgos asegurables. Sobre el papel, y con análisis teóricos y técnicos, todo parece sencillo e inmediato, pero la realidad demuestra que muchas cosas funcionan y otras no. Esta experiencia es fundamental. No olvidemos que un seguro tiene, al menos dos partes, el asegurado y el asegurador. Para ambos tiene que tener lógica que se firme una póliza. Pero además está la administración, que financia parte de las primas y regula el sector, y el sector reasegurador que asegura a las compañías aseguradoras. Es un equilibrio muy difícil de lograr, y la experiencia española demuestra que, con las discrepancias que hay en el día a día de acuerdo a los intereses de cada grupo, el sistema es muy resiliente y funciona y ha funcionado muy bien.

CEIGRAM.-  ¿Qué rol desempeña el CEIGRAM en esta labor?

AG.-  Aportamos conocimiento técnico: análisis estadísticos y hacemos tests de robustez (calidad y precisión de los parámetros del sistema); probamos ideas nuevas (como un seguro de sequías para los regantes o indexados para seguros en hortalizas); evaluamos las implicaciones del cambio climático en los rendimientos de los cultivos; analizamos la volatilidad de los mercados agrarios y de los commodities, y las políticas que pueden reducirla; analizamos cómo puede evolucionar la PAC en el futuro, incluyendo instrumentos de gestión de riesgos; analizamos riesgos del clima.

Colaboramos en el desarrollo y el estudio de los sistemas de gestión del riesgo en otros países. Y en buena medida, muchas de las cosas que hacemos para el contexto Español o Europeo, las aplicamos también en diversos proyectos en Ecuador, Vietnam, Kenia, Brasil, Chile, Etiopía, Mozambique, Cabo Verde, Camerún, Senegal, Uganda, Níger, Panamá, Nicaragua, etc.

CEIGRAM.-  En su opinión ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta alberto-garridoel sistema español de seguros agrarios?

AG.-  Un primer reto es la regulación del sector: cómo lograr más competencia en los servicios y en las pólizas sin socavar tres cimientos básicos: la universalidad del sistema, la solidaridad y un reparto de riesgos muy equilibrado, eficiente y sólido.

El segundo es introducir innovaciones que abaratarían el seguro y aumentarían la diversidad de las pólizas – en riesgos asegurados, producciones e incluso calendarios. La agricultura 4.0 permitiría muchas innovaciones de las que se aplican en la realidad, pero el objetivo de que el seguro funcione con seguridad legal y las garantías exigibles por todas las partes supone un freno. Esto se tiene que poder resolver.

El tercero es que el sistema de un buen servicio al productor digitalizado, versado en nuevas tecnologías e innovador, al tiempo que se mantiene un servicio personalizado y que sigue tramitando ‘en papel’ para un cliente que no ha llegado todavía a la agricultura 2.0.

El cuarto es asegurar una sólida apoyatura en la PAC post 2020.

CEIGRAM.-  ¿Qué políticas en relación con la gestión de agua se están desarrollando en España para hacer frente a los desafíos que supone el cambio climático?

AG.-  El seguro agrario es uno de ellos y por partida doble: el productor se protege de los riesgos del clima, y la variación de las primas responden con ajustes leves a las tendencias del clima. La información climática y el análisis de riesgo es otra muy importante. Por ejemplo, los mapas de riesgo de inundación abarcan a todo el territorio y aportan una cartografía extraordinariamente precisa. Los planes de sequía han sido herramientas fundamentales. La capacitación técnica de los productores es esencial, como lo es también la inclusión en los planes de estudio de títulos universitarios y de formación profesional. Y, también, lo que se refiere a la siguiente pregunta.

CEIGRAM.-  ¿Qué papel debe jugar la gestión del agua en la agricultura del futuro?

AG.-  En España es fundamental, como país semi-árido que es. Posiblemente, la gestión del agua en la agricultura es la herramienta más potente que puede tener un productor para combatir los riesgos del clima. Sin embargo, sabemos que el agua es escasa; hay para las hectáreas que hay, por tanto la política del agua es fundamental para asegurar que se asigna de manera eficiente y equitativa. Protegiendo su calidad, y gestionándola con extremo cuidado en la fase de entrada en los ciclos de sequía. Creo que tenemos una sólida cultura del agua, pero en mi opinión se ha politizado en exceso en los últimos 20 años.