Dieciséis bancos líderes de cuatro continentes, convocados por la Iniciativa Financiera de ONU Medio Ambiente, han publicado una metodología común que busca aumentar la comprensión del sector bancario sobre el impacto del cambio climático y la acción climática en su negocio.

Este conocimiento es fundamental para permitir que los bancos sean más transparentes sobre su exposición a riesgos y oportunidades, relacionados con el cambio climático en línea con el grupo de trabajo sobre divulgaciones financieras relacionadas con el clima (TCFD). También orientará las estrategias de los bancos para que contribuyan y se beneficien de la transición económica baja en carbono y apoyen a sus clientes en su impacto. Este enfoque es clave porque los riesgos y oportunidades relacionados con el ambiente a los que se enfrentan los bancos surgen, principalmente, de los servicios a sus clientes.

Esta metodología y los materiales de apoyo son el primer resultado de un proceso único y colaborativo desarrollado en los últimos 10 meses, que ha reunido a varias divisiones de los bancos -riesgos, stress testing, sostenibilidad y desarrollo de negocio- con destacados científicos y expertos en gestión de riesgos e inversiones.

Los bancos que están liderando este trabajo y que, en la actualidad, están guiando la metodología son ANZ, Barclays, BBVA, BNP Paribas, Bradesco, Citi, DNB, Itaú Unibanco, Banco Nacional de Australia, Rabobank, Royal Bank of Canada, Santander, Société Générale, Standard Chartered, TD Bank Group y UBS. Todos ellos han sido asesorados por las consultoras Oliver Wyman, Mercer y Acclimatise y respaldados por científicos del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) y el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK).

“Muchos de los desafíos ambientales que enfrenta el mundo hoy día, especialmente el cambio climático, pueden deberse a una causa fundamental: el cortoplacismo. Los mercados financieros pueden convertirse en un catalizador para incentivar la acción en materia de sostenibilidad, pero para eso deben estar orientados a largo plazo”, ha señalado el director ejecutivo de ONU Medio Ambiente, Erik Solheim. “El atractivo del marco del TCFD es que incentiva a las organizaciones a considerar y divulgar los impactos climáticos a largo plazo. Este cambio de perspectiva es lo que necesitamos para lograr un desarrollo sostenible”.

La metodología proporciona la primera guía diseñada específicamente para que los bancos lleven a cabo evaluaciones de riesgos y oportunidades climáticas, según lo previsto por el TCFD. Más específicamente, esta metodología ayuda a los bancos a dibujar posibles escenarios de cambio climático global, como los desarrollados y proporcionados por PIK, IIASA y la Agencia Internacional de Energía (IEA) para evaluar los riesgos y oportunidades que la transición económica baja en carbono puede presentar en sus carteras de préstamos.

“Cuando publicamos nuestras recomendaciones hace menos de un año, consideramos a los bancos y otras instituciones financieras no solo como consumidores de las divulgaciones relacionadas con el clima, sino también como emisores de las divulgaciones. Lo hicimos para subrayar el papel clave que estas instituciones deberán desempeñar para salvaguardar la estabilidad financiera y apoyar la descarbonización económica”, destacó el copresidente de UNEP FI, vicepresidente del TCFD y ejecutivo principal de AXA, Christian Thimann. “La colaboración del grupo ha logrado lo más difícil: encontrar formas efectivas y prácticas para que las instituciones financieras tomen medidas, lleven a cabo las evaluaciones requeridas y compartan la información”, añadió.

Dibujar este marco de actuación es fundamental para alcanzar el progreso deseado. “A través del esfuerzo y colaboración entre científicos, expertos en materia de riesgos y sostenibilidad, hemos establecido una metodología innovadora que servirá para respaldar la toma de decisiones y asignación de recursos para reflexionar sobre el riesgo climático”, señaló socio de Oliver Wyman y vicepresidente de Financial Services Americas, John Colas. “Esperamos que esta metodología se refuerce a medida que evolucionen las prácticas y surjan nuevos datos y más detalles de los expertos implicados”.

La metodología está diseñada para aprovechar la experiencia en evaluación de riesgos, procedimientos y modelos ya utilizados por los bancos; realizar evaluaciones informativas de cómo la exposición al riesgo -y potenciales oportunidades- pueden desarrollarse en el futuro, bajo varios escenarios de mitigación climática; permitir que las instituciones examinen el riesgo y las oportunidades geográficas y sectoriales, y proporcionar perspectivas a largo plazo que vayan más allá del horizonte habitual de los stress testing (que es de 2 a 3 años).

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